miércoles

Egoísmo.-

Tengo miedo que me pase como me han dicho, que cada vez tengo más locuras. Y es que uno se acostumbra. Me acostumbré a construir mis espacios, a entender mis tiempos y a identificar mis emociones. Me acostumbré a tomar medio litro de agua apenas me levanto, a comprar y acumular dos revistas al menos cada mes, a no atender llamados cuando estoy en Liniers. No como carnes rojas, no hablo hasta pasados unos minutos de despierta. Reviso el flog, blog, space, mail. Todos los dias. Incluso varias veces por día. Me acostumbré al sonido del despertador; ya no me despierta. Me acostumbré al calor extremo de mi cuarto; en cualquier otro lado siento frío. Me acostumbré, a la fuerza, al olor entre dulce y picante del Marlboro a la mañana. Todo con la misma justificación, infantil tal vez, pero siempre válida. Y es que necesito paz. Paz. Mi gran miedo surge, entonces, al plantearme..

.. si podré compartirla algún día.-

viernes

Entrega.-




Puedo estar desnuda. Expuesta. Mostrada. Ninguna parte se oculta ni busca ocultarse. Sonidos y roces son solo eso, y no pretenden ser otra cosa que aquello que son. Yo tampoco lo pretendo. Soy mujer. Desnuda. Expuesta. Mostrada. No me oculto. Estoy bajo un hombre. Sonidos y roces me ocupan. A una mujer desnuda. Pero no me entrego. No estoy entregada y me siento oculta. Puede desnudarme y no entregarme. Puede tocarme y no entregarme. Puede penetrarme. Y no entregarme. Pero no me siento desnuda, expuesta ni mostrada. Soy una mujer debajo de un hombre, que quiere entregarse pero no lo lo logra. No siemnpre es fácil entregarse. Pero que fácil es desnudarse.-